Cómo hacer que la carta al Viejito Pascuero no se convierta en un dilema

 

 

Muchas veces, los niños transforman la carta al generoso hombre de traje rojo en una lista interminable de regalos que suele atentar contra el bolsillo de los padres. Para evitar aquello, aquí le dejamos los consejos de una especialista.

 

Navidad es una fiesta especial, cuyo sentido va más allá de recibir obsequios costosos. En realidad, es un concepto que todo el mundo conoce, pero que sin embargo es necesario reforzar en los más pequeños, quienes en esta fecha acostumbran enviar su carta al Viejito Pascuero con extensas listas de regalos que esperan recibir de parte del generoso personaje.}

 

A juicio de la sicóloga Claudia Muñoz, mucho de ello tiene que ver con los valores familiares que se le transmitan al niño en el seno del hogar y las tradiciones que por lo general se desarrollan en cada casa durante estas festividades.

 

“Uno tiende a repetir las tradiciones que se han vivido en el hogar con los padres. En la búsqueda de darle un sentido distinto a Navidad, algunas familias asisten por ejemplo a la Misa del Gallo y después se sientan a cenar. Eso mismo ya le da otro énfasis. Otras familias deciden no hacerse regalos y en otros casos deciden jugar al `amigo secreto´, donde cada uno hace un regalo a una sola persona. Esto pasa por la forma en que cada familia decida vivir la Navidad y los valores que ahí existan”, explica la profesional.

 

Según explica la también docente de la Universidad Pedro de Valdivia, es importante que los padres conversen con sus hijos el real sentido de Navidad y lo grafiquen en acciones concretas porque “no podemos perder de vista que los niños aprenden todo desde el ejemplo. Hay que considerar que cuando los niños son pequeños, los padres son sus superhéroes”

 

Claudia Muñoz añade que hoy en día existen varias opciones para realizar una Navidad con otro sentido, como por ejemplo, atender una carta de algún niño de una institución y cumplirle su deseo. Lo importante es que esto sea una actividad permanente durante el año y no nos acordemos de la solidaridad como un valor que sólo cobra vida a fin de año. Depende todo de los padres.

 

Manejando la frustración

No son pocos los casos en que un niño le pidió un determinado regalo al obeso habitante del Polo Norte y éste no llegó. La molestia del pequeño será notoria, pues considere usted que los niños no saben esconder sus sentimientos negativos y los expresan sin tapujos.

 

Ante una situación de este tipo, la sicóloga Claudia Muñoz recomienda que los padres participen en la confección de la carta al Viejito Pascuero, direccionando en cierto modo al niño respecto de lo que se puede pedir y lo que no.

 

“Hay familias donde los niños no hacen carta y en otros casos, los papás colaboran escribiéndole al Viejito Pascuero y van direccionando respecto de que es lo que se puede pedir. Es importante acompañarlos en este acto para que el niño pida cosas que son importantes o bien, que los padres puedan comprar. Por otro lado, tampoco la idea es pedir sólo cosas materiales, pues la Navidad no pasa necesariamente por comprar cosas, sino por tiempo, por hacer una cena especial donde todos comparten. O sea, es importante que los papás no centren la celebración de Navidad en el regalo, sino en compartir tiempo juntos y hacer actividades en familia”, explica.

Algunos consejos prácticos

 

¿Le preocupa que la lista de pedidos navideños nunca acabe? Transmítale a su hijo que, si bien sabe que hay muchas cosas que quiere para la Navidad, no será posible cumplir con todos sus pedidos. Es importante que ellos entiendan que los obsequios son valiosos porque representan un gesto considerado de otros y no por su cantidad.

 

Además, todos alguna vez hemos recibido regalos indeseados. Para evitar exabruptos, puede emplear esta estrategia: “Sabemos que querías aquel obsequio, pero ¿de qué otras formas crees que podrías jugar con este muñeco?”. Es importante preparar a los hijos para que entienda que, aunque no le gusten ciertos juguetes, es bueno demostrar aprecio y ser agradecido. Ayúdelos a entender por qué: “Tu tía recordó que necesitabas un par de bermudas nuevas, ¿no crees que es un gesto muy amable de su parte?”

 

Pero no lo haga solo durante las fiestas. Aunque los niños más pequeños tienen dificultades para comprender una emoción tan compleja como la gratitud, los chicos en edad escolar saben reconocerla mucho mejor. Para un padre, es bueno liderar con el ejemplo y demostrarles que hay formas de agradecer las cosas intangibles, como la salud y la familia. Por supuesto, también es bueno recordarles dar las gracias siempre, pero no hacerlos sentir culpables cuando es algo que, comprensiblemente, no han naturalizado aún.

 

 

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